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jueves, 24 de diciembre de 2009

Ensayo sobre tus ojos

Amo tus ojos.
Cuando me levanto por la mañana, son tus ojos lo primero que veo. En ellos puedo adivinar mi futuro, que es el mismo que el tuyo. Con solo perderme en ellos puedo anticipar que me deparará el resto del día.
Me pierdo en ellos, y me da mucho gusto hacerlo. Tus ojos son cristalinos y en ellos flotan todos tus pensamientos, los más puros y los más oscuros. Los veo navegar por tu el mar de tu alma y los reconozco por la intensidad con la que se muestran.
Amo tus ojos, y tus pupilas. Tus negras pupilas me atrapan y me hipnotizan, el tiempo es infinito en ellas y por eso son peligrosas.
Amo tus ojos, y lo que más amo de ellos es verme reflejado en su superficie. Ver mi imagen significa mucho más que saber si estoy bien peinado, significa que puedo aproximarme lo suficiente como para poder saberlo. Aproximarme, reducir el espacio entre nosotros a sólo unos centímetros, significa que puedo sentir tu perfume y escuchar tu respiración. Ese cóctel de sentidos es el que me afecta y, literalmente, me toma de las narinas para no dejarme ir.
Saber que soy prisionero de tus ojos es doloroso, tan doloroso como el amor puede serlo. Estar atrapado en tu vórtice me permite apreciar su grandeza.
Amo tus ojos y amo lo que veo a través de ellos.